Es el fruto de un trabajo propuesto a treinta y cinco profesionales vinculados a la educación social, la mayoría educadores sociales en activo, con el doble propósito de, por un lado, promover un ejercicio de análisis y reflexión alrededor de conceptos, ideas y palabras vinculadas al campo social y educativo y, por otro, in iciar una serie de encuentros mediante la palabra y la voz que ayuden a incrementar el patrimonio de un campo en construcción. El resultado de la suma de compromisos, esfuerzos y responsabilidades es el libro que tiene en sus manos.
 
Texto básico y de lectura obligatoria que recoge el Código Deontológico, una Definición profesional de Educación Social, un Catálogo de Funciones y Competencias de la profesión y de las educadoras y educadores sociales, configurando los tres documentos vertebradores que se establecen como base para articular la cultura y la identidad de la figura de la Educadora y el Educador Social.
 
Los problemas derivados del actual funcionalismo tecnológico y de la ruptura de los lazos sociales han alcanzado de lleno a la teoría y la práctica de la educación. ¿Puede la educación de hoy encontrar nuevas razones para salir de su errante situación? Este libro reivindica una educación que sirva a los intereses de la vida más allá de cualquier cálculo utilitarista. No hace falta ser utópico para creer que existen pequeñas-grandes revoluciones por empezar, promesas que aún no tienen nombre o, como decía María Zambrano, «acciones minúsculas prometidas a un incalculable provenir».
 
El acelerado proceso de transformación política, económica y cultural de nuestro mundo –proceso vinculado a términos como globalización, fragmentación, desafiliación y exclusión y otras situaciones problemáticas en las que las sociedades actuales se ven envueltas− origina nuevas necesidades y demandas sociales y culturales que han ido tomando cuerpo y presencia en todos los niveles del sistema educativo.